24 horas de Vigo

24 horas de Vigo 2017

Hace justo un año terminaba la que era mi primera edición de las 24 horas de Vigo pero la III de forma oficial.

Este año no tenía intención de apuntarme y es que aunque disfruté muchísimo el año pasado, reconozco que acabé agotada por el sueño y opté por disfrutarlo desde la barrera. Pero una baja en uno de los equipos me “obligó” a lanzarme de nuevo a pasar 24 horas despierta.

24 horas de Vigo IV Edición

Dicen que sarna con gusto no pica y aunque no dormir durante 24 horas para mí es un auténtico suplicio, el ambiente de las 24 horas es algo indescriptible que merece 100% la pena vivir.

 



Como el año pasado contábamos con dos equipos que decidimos dividir un poco en función de los ritmos: los más rápidos en uno y los lentos y tortugas en otro. Sobra decir que yo me encontraba en el de las tortugas y es que aunque he estado entrenando este mes de agosto, le he dado más caña a la piscina, mar y bici que a correr (mi punto más débil aunque muchos no lo crean).

El inicio de las 24 horas siempre pone los pelos de punta y eso que tuve que vivirlo a través de video porque no pude estar allí. Mi primer turno llegaba a las 8 de la tarde y de ahí… ¡hasta el amanecer!

24 horas de Vigo

Sobre la carrera…

Para aquellos despistados que aún no conozcan esta carrera, os contaré que la primera edición se celebró a finales de agosto en el 2014. Rotundísimo éxito de participación con 48 equipos y 21 corredores individuales (sí, esos fenómenos que también se pasan 24 horas despiertos pero sin descanso y en movimiento, corriendo o caminando). Un proyecto pionero en Galicia pero que ya se celebraba a nivel nacional e internacional.

24 horas de vigo

24 horas de VigoEn esta IV edición se llegaron a alcanzar los 45 participantes en modalidad individual y 65 equipos de 6 a 12 corredores.

El circuito es el conocido parque de Castrelos, punto de encuentro de numerosos corredores a diario y es que tiene un circuito de 1 kilómetro perfecto para series y otras torturas varias.

24 horas de Vigo

Pero volvamos al grano… ¡a las 20:00 tocaba correr! ¿Mentalizada? Para nada. Reconozco que el descanso de correr en el mes de agosto me estaba sentando bien pero ¿no iba a ser capaz de correr seis tandas de 20 minutos cada una? Bueno, capaz era. A #MiritmoSlow ¡todo es posible!

Decidí tomármelo con mucha, muchísima calma y salir a un ritmo lento pero seguro. Me apetecía “disfrutar”, es decir, tampoco quería sufrir demasiado. Y aunque la humedad no sé si llegaría al 100%, a los 100m de comenzar a correr ya estaba sudando de lo lindo.

Las 24 horas de Vigo son una auténtica fiesta. Sin los ánimos de la gente, corredores y espontáneos, no sería lo mismo. El ambiente que se genera alrededor de la carrera y la “mini ciudad” que construimos durante 24 horas es ¡una pasada!

Los primeros 20 minutos cayeron bien, y los siguientes 20 también. Sabía que para mí lo difícil iba a estar a las 3 de la mañana y es que yo a las 12 de la noche empiezo a bostezar y si no duermo… ¡malo! Pude estirar las piernas y cerrar los ojos aunque lo que se dice dormir, fue imposible. La fiesta no paraba hasta las casi 2 de la mañana que se hizo algo más de silencio.

La madrugada

Entonces tocaba prepararse de nuevo para correr y lo cierto es que la experiencia de correr a esas horas de la noche ¡no estuvo nada mal! La temperatura era estupenda y el silencio de la noche rodeado de más compañeros corriendo le daba un punto al día de 10. Así cayeron otros 40 minutos partidos en tandas de 20 y entonces tocó volver a casa para intentar descansar otro rato y cargar un poco las pilas para la mañana.

24 horas de Vigo¡Me caía de sueño! Pero para lo que quedaba, había que aguantar. Penúltima tanda de 20 minutos y ya solo quedaba ¡cerrar la carrera! La emoción no tenía descanso. Ni uno solo de los corredores que allí animaban y corrían perdía la sonrisa. Se rompieron records y se lloró de la emoción pero es que la ocasión lo merecía.

Si las 23 horas previas habían sido una fiesta, la última hora fue sin duda la más especial. Quedaban 20 minutos agotadores en los que sencillamente me dediqué a ver pasar a los más rápidos. ¡Era espectacular! Apurando las últimas vueltas, los equipos luchaban por seguir en la cima de la clasificación y pasaban a mi lado como auténticas balas humanas. ¡Pura emoción!

Llevaba los pelos de punta cuando para la última vuelta me encontré con mis compañeros con el disfraz de conejo en la mano. Sí, habéis leído bien: DISFRAZ. ¿Quién ha dicho que correr no es una fiesta? Había que terminar la carrera de una forma divertida porque el deporte es también diversión y ganas de disfrutar corriendo y riendo.

24 horas de VigoEn pleno agosto me enfundé mis disfraz de conejo y esperé a reunirme con Pablo (también cerraba la carrera pero él…disfrazado de escocés).

Marcaban las 24 horas de la carrera y todos los compañeros cruzábamos la meta agotados, con ojeras pero con la sonrisa de oreja a oreja después de una IV edición marcada por la emoción, el sueño, las risas y el buen rollo entre los equipos.

Mención especial a aquellos valientes que durante 24 horas apenas descansaron y corrieron y caminaron aunque el cuerpo a veces les pedía parar. Pero eso ya nos lo contará una de las protagonistas de primera mano en unos días. ¡Paciencia!

Gracias a mis compañeros, como siempre, por sus ganas, apoyo y alegría: Germán, Ana, Sira, Marta C, Patri, Miguel, Pablo P, Marta R, Antonio, Fran, Miguel, Jose…¡sois increíbles! 

Y ahora sí que sí, hasta la próxima experiencia y a seguir disfrutando a #MiritmoSlow. ¡Gracias!

irene
irene.garrido.paton@gmail.com
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