Y llegaron los 15k del Atlántico

Tras un fin de semana repleto de eventos deportivos (el entrenamiento de trail de los sábados a lo que sumé la Boot Camp Race), el incorporarme al equipo para correr el pasado domingo los 15k del Atlántico fue algo casi improvisado que me hizo pasar un rato un “poquito” malo. Pero ¡vayamos por partes!

Los primeros 15k del Atlántico

15k del atlánticoHace dos años ya había participado en esta carrera pero como “caminante” (no os confundáis, nada tiene que ver con hacer de extra para la serie “Walking Dead) y es que existe la versión andaina para que todos, los no corredores, podamos disfrutar el paisaje y recorrido que une Oia con La Guardia. Supongo que ya entonces se me quedó la espinita clavada de volver algún día pero esta vez para correr y cuando la oportunidad pasó por delante de mis ojos, a pesar del cansancio acumulado, no supe decir NO.

La suerte acompañaba y es que el día amaneció despejado, nada que ver con la carrera del año anterior en la que las inclemencias meteorológicas desplegaron toda su furia sobre los corredores y el temporal no dejó correr a gusto. Con gran parte del equipo como de costumbre y tras el ritual de imperdibles, dorsales y cordones bien atados, nos desplegamos en la salida a la espera del toque de comienzo de los 15k.

Normalmente siempre miro el perfil de las carreras pero esta fue tan improvisada que apenas tuve tiempo y cuando estaba en la línea de salida pregunté a mi compañera Noe: ¿hay muchas cuestas?…no me gustó nada su respuesta pero ya no había marcha atrás.

15k del atlánticoLa salida en cuesta por el casco viejo de Oia, precioso, pero que apenas pude disfrutar y es que notaba cómo me pesaban las piernas ¡muchísimo! Aún así sabía que la carrera iba a ser mental. Sabía que podía perfectamente con 15 kilómetros aún incluso con las peores cuestas pero sabiendo que me iba a costar y en parte los iba a sufrir un poco. No soy la corredora más veloz de todas, por no decir que precisamente no me caracterizo por ser veloz, pero soy fuerte y resisto bien así que tocaba luchar con mi cabeza y echarle un buen pulso para ganar a esa parte que decía: Irene, hoy te pesa todo, únete a los caminantes.

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Durante gran parte de la carrera tuve de apoyo moral a mi compi Javi, que como si no le supusiera ningún esfuerzo, me animaba a cada kilómetro, algo que me ayudó y mucho a no flaquear. Pero en torno al km 8-9 tuve que decirle adiós y es que sabía que podía tirar más y yo le estaba frenando.

Los PROS

La carrera cuenta para mí con muchos puntos positivos y es que la organización es realmente buena, con un recorrido unidireccional (me superan las carreras en las que tengo que pasar por el mismo punto más de una vez o en las que hay que dar varias vueltas a un circuito). Buena atención a los corredores al llegar a meta con avituallamiento sólido y líquido y buen funcionamiento del servicio de guardarropa.

15k del atlántico

Los CONTRAS

Pocos contras a destacar. Quizás el hecho de correr de forma paralela a los coches sin que se corte el tráfico no termina de inspirarme mucha confianza y es que a pesar de estar todo bastante señalizado, no dejas de correr pegado al tráfico aunque comprendo que se trata de una carrera con una cantidad de corredores tal, que supongo no permite solicitar el corte al tráfico. Quién sabe si en el futuro la cantidad de corredores sea tan elevada que suceda como con la VigBay y el tráfico finalmente se corte. Y en cuanto a las duchas…lo habitual en estos casos, mucha gente, mucho colapso pero las instalaciones no daban para más. Aún así, el agua fresca ¡me supo a gloria!

¿Repetiré el año que viene? Pues claro. ¿Quién lo dudaba? 😉

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