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Mi primera San Silvestre Vallecana

Con las vacaciones confirmadas y sabiendo que el 31 de diciembre lo pasaría en un pueblo de La Mancha llamado Valdepeñas, mi cabeza solo pensaba en una cosa: San Silvestre Vallecana, esta vez SÍ.

community manager vigoY como no podía ser de otra forma, el mismo día que se abrían inscripciones no me lo pensé dos veces y ¡chas! Inscripción para La San Silvestre Vallecana realizada. Entonces solo quedaba esperar a que pasaran los días para recoger mi dorsal naranja que me llevaría a correr por Madrid, otra vez, años después de la última carrera.

Casi 40.000 corredores en cuatro tandas recorreríamos las calles de Madrid desde el Santiago Bernabéu hasta el estadio de Vallecas pasando por Serrano, Atocha y Avenida de Barcelona. Un recorrido aparentemente fácil, llano y con bajada pero con una subida en la Avenida de la Albufera…brutal.

Una carrera mítica e histórica que nació en Sao Paulo allá por el año 1925 de la mano de un periodista que se inspiró en una carrera nocturna a la que previamente había asistido en París y en la que los corredores portaban antorchas. Fue entonces cuando el periodista Cásper Líbero decidió pasar la carrera a la noche de San Silvestre, el 31 de diciembre y cerca de la media noche en una primera edición con 6200 metros y contando con apenas 60 corredores. No fue hasta 1946 cuando llegó a España y apenas contó con un centenar de corredores.

¡Cuánto ha llovido desde entonces! Hoy en España se celebran más de 200 San Silvestre aunque la mítica, histórica y especial, es La San Silvestre Vallecana en Madrid.

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(Nada de spam, prometido. Yo también lo odio)

san silvestre vallecana¡Y llegó el día! Rumbo a Madrid y con mi compañero de carrera, Pedro, nos pusimos nuestra camiseta naranja, la pulsera de rigor y pasados los controles de acceso ¡ya no había marcha atrás! Tocaba correr pero también pasarlo bien y disfrutar de toda esa gente que kilómetro tras kilómetro nos animaba a seguir adelante sin descanso.

Mis tiempos de un año a esta parte habían mejorado. Compito contra mi misma y cada día doy un pasito más allá. Esta vez quería conseguir recortar un poquito más y rozar esos 55 minutos en los 10 km y podía, sabía que podía. Y 3…2…1…¡WE RUN MAD!

No dejaba de mirar el reloj. Corría intentando respetar una técnica de carrera que ha mejorado poco a poco. El reloj me marcaba 5:12. Bien Irene, bien. Sufrí, sí, claro que sufrí y tampoco iba cómoda corriendo pero es que si corres cómodo es que no estás corriendo. Al llegar a la Avenida de la Albufera y con 7,5 km ya en las piernas me vine un poco abajo. Me molestaban las rodillas y esa subida casi me desmotiva. Tanto que bajé el ritmo pero la meta estaba cerca y no podía rendirme.

La llegada a meta es indescriptible. Los ánimos de la gente te restan cansancio y llegas a meta volando. Finalmente, 10 km en 54:23 segundos. Contenta ¡muchísimo!

Y ahora ¿seguimos mejorando?

Por cierto, ¡Feliz año nuevo! 😉

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