Trail Galaica Boborás

Trail Galaica Boborás

Penúltima carrera previa a las vacaciones y no podía ser otra que el Trail Galaica Boborás (nocturno).

Por si no lo recordáis, el año pasado sufría un pequeño problemilla que me impidió terminar la carrera y en torno al km 5 tuve que dejarlo y fue entonces Pablo quién nos contó su experiencia.

Este año entrené mi cabeza para terminarla, sí o sí.

Trail Galaica Boborás, ¡voy a por ti!

La hora de salida era a las 22:30h de la noche y la distancia aproximada 17 kilómetros. Visto así, pensamos: “no es para tanto. Con 17 kms podemos”.

Trail Galaica Boborás

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Sí, claro que podemos, pero ¡de noche! Reconozco que correr en la oscuridad es una experiencia que no había vivido nunca hasta el trail nocturno del año pasado e impone mucho respeto.

Verte solo, aunque lleves frontal y teléfono, sin ruido a tu alrededor y con los ojos abiertos al 200% porque si no, te pierdes fijo. Contábamos con un desnivel positivo de unos 715 metros y acumulado de 1115 m.

Bien, pongámonos serios.

El sábado por la tarde, Pablo y yo poníamos rumbo a Boborás a las 8 de la tarde. Allí llegábamos con el resto de compañeros, los ya habituales y las caras conocidas de siempre para recoger los dorsales.

Pilas de repuesto, batería del móvil cargada, frontal en su sitio y a los autobuses. En media hora estábamos en la zona de salida y aunque pensé que aguantaríamos al menos un par de kilómetros de día, llegado el momento de la salida ya no se veía prácticamente nada.

Trail Galaica Boborás

¡Allá vamos!

Esta vez decidí que había llegado el momento de correr “sola”. Dejé a Pablo que corriera como una gacela para poder enfrentarme sola a la noche y gestionar mis nervios ante un posible despiste con las cintas.

Los primeros 6-7 kilómetros fueron los peores para mí. Todo cuesta arriba. Todo.

“No problem”. A #miritmoslow corría sin prisa, pero sin pausa e intentando no caminar en las subidas. Imposible conseguirlo en todas porque algunas eran temibles. Pero el caso es que para mí supuso una victoria el pasar por el primer avituallamiento con ganas y fuerzas. Ese avituallamiento en el que abandonaba el año pasado.

Comenzar a correr en montaña

Salvado el primer avituallamiento, ¡seguimos!

Para entonces ya me había hecho con mi grupito. Dos chicas más y yo nos enganchamos unas a otras y parecía que llegaríamos juntas al final.

Siendo francos, si no hubiéramos corrido en grupo, estoy convencida de que habría tardado mucho más en llegar y es que no sé si se trataba de miedo o inseguridad, pero el caso es que aún en las bajadas era imposible correr como de costumbre. No soy rápida, pero es que de noche el ritmo disminuye, o al menos a mí me pasaba.

Hubo un par de momentos en los que pensé que me descolgaba. Estaba cansada y algo despistada porque en un par de ocasiones casi me engancho al camino que no era. Pero sin darme cuenta y contando kilómetro a kilómetro, llegamos al “kilómetro 13”.

Sí, era el kilómetro en el que ya nos habían advertido que la bajada hasta el río sería peliaguda.

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Se olía la meta

Y ahí sí que me recuperé de pronto otra vez. Bajaba con una de mis compañeras sin pisar el freno y rezando por no tropezar con alguna piedra y acabar con los dientes en el suelo, pero llegamos sanas y salvas al final. Esperamos a nuestra compañera y ¡solo quedan dos o tres kilómetros! (grité).

Con el trote suave sabiendo que ya teníamos el final ahí, llegamos al kilómetro 16 escuchando a los lejos las voces de la fiesta y resto de compañeros que ya se encontraban allí.

Y de repente ¡zas! Sin darnos cuenta ya habíamos llegado.  Nos cogimos de la mano y entramos las 3 en meta. Sonriendo. Como siempre. Porque así es como hay que llegar a meta en un trail.

Trail Galaica Boborás

Allí me esperaba Pablo y el espectacular avituallamiento de Trail Galaica: pizza, queso, membrillo, chocolate… ¡menudo recibimiento!

Sumamos un reto más. Una experiencia nueva. Un trail que, sin duda, el próximo año repetiré. Y es que el circuito Trail Galaica ya se ha convertido en casi mi segunda familia en cuanto a trails se refiere.

La próxima parada es el trail de Pantón aunque esta vez, no me quedará más remedio que perdérmelo porque por fin, ya huele a…vacaciones

Nos leemos en el próximo post.

Gracias por leer.

 

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