Trail Galaica de Boboras

Correr por montaña: Trail Galaica de Boborás

Nunca había corrido de noche pero dicen que siempre hay una primera vez para todo. Esta vez me tocó estrenarme en el Trail Galaica de Boborás. Un trail de unos 17 kilómetros aproximadamente y que comenzaría a las 22:00h de un sábado, en concreto el pasado 29 de julio. ¿Qué mejor manera de cerrar la temporada de verano de trails que haciéndolo con frontal y en mitad de la noche?

Correr por montaña: Trail Galaica de Boborás

Pero antes de todo, como de costumbre, veamos qué nos esperaba:

Trail Galaica de Boborás

  1. DISTANCIA:

Única distancia: 17,1 kms.

  1. DESNIVEL:

Positivo: 640m.

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Acumulado: 1000m.

  1. AVITUALLAMIENTOS:

Tres avituallamientos: dos durante el recorrido y uno al llegar a meta.

El primero: líquido.

El segundo: líquido y sólido.

El tercero: picnic al llegar a meta.

Trail galaica de boborás

Y ahora ¡vayamos al lío!

Afrontaba este nuevo reto con mucha ilusión y cariño ya que la organización de Trail Galaica se ha convertido en otra gran familia para mí. El trato que recibo de Iván, Jesús y el resto de compañeros con los que coincido habitualmente es una pasada. Me perdonaréis todos aquellos fanáticos y fans de las carreras de asfalto pero el ambiente que se genera alrededor de las carreras de montaña es totalmente diferente a cómo se vive una carrera sobre suelo “firme”. Hay amistad, buen rollo, optimismo, ganas de pasarlo bien, nos olvidamos un poco de los ritmos y ¿por qué no decirlo? Los avituallamientos ¡son otro nivel! Nada de aquarius y frutos secos, en el monte también hay tortilla de patatas y jamón serrano. Pero bueno, vayamos al lío ¡que nos desviamos!

El sábado después de comer pusimos rumbo a Carballiño, dónde nos alojaríamos al acabar la carrera, y es que volver a las 2 de la mañana desde Boborás a Vigo era una idea que no me seducía nada. Con todos los trastos desplegados y la equipación ya cargada, en torno a las 20:00 en Boborás nos encontramos con todo el “tinglao” ya montado. Saludamos a la organización, recogimos chip y dorsal y ya solo quedaba esperar a coger los autobuses que nos llevarían a la línea de salida.

¡Que comience la carrera!

Trail Galaica de Boborás

Me encantan esos momentos previos a la carrera dónde aún tengo aliento para saludar a los compañeros con los que coincido solo en estos eventos: los chicos de Dubra Team, Chus…y desvirtualizar con seguidores con los que nunca pensaste en coincidir.

Con el día ya despidiéndose de nosotros cogimos los autobuses para comenzar a correr a las 22:00. El día aún se resistía a dejarnos cuando pitaba la hora de salida y comenzamos a correr. Reconozco que fue un error por mi parte mirar el perfil antes de salir. ¡Todo subida! Qué horror. Pero ya no había marcha atrás.

Pablo tiraba de mí y mientras yo sufría como una condenada subiendo y sintiendo que se me salía el corazón por la boca, él iba paseando. Dos vueltas para entrar en calor que casi acaban conmigo y que fueron suficientes para darme cuenta de que ese día no estaba al 100%. Es cierto que la cabeza a veces juega malas pasadas pero ese día noté que algo no estaba funcionando como debería.

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Pinchazo y abandono

Correr por montaña viendo el anochecer es una experiencia que no puedo describir. ¡Mola mucho! A los pocos minutos de salir, encendimos el frontal y pudimos ser testigos de cómo pasábamos de los aplausos y los gritos de apoyo de la gente a quedarnos totalmente solos con el único sonido de nuestras zapatillas golpeando la tierra y algún que otro grillo despistado que andaba por allí.

Trail Galaica de Boborás“No me encuentro bien” le decía a Pablo. “Algo no va bien”. Sentía que el corazón se me salía por la boca. ¿Pero por qué iba tan acelerada? Las cuestas no son lo mío y siempre me acelero mucho pero lo que me pasaba no era normal.

Sentí una pena horrible porque aún a pesar de encontrarme mal, correr por montaña y de noche me estaba pareciendo una pasada. Si ya es obligatorio estar alerta para dejarte guiar por las señales y no perderte en un trail, ¡imaginaos por la noche! Corríamos estando 100% alerta para no desviarnos del camino.

Aún a pesar de los ánimos de algunos voluntarios y paisanos que me gritaban: “vamos chica, ¡mujeres al poder! Demuestra lo que vales”…no pude seguir. Me planté en el primer avituallamiento donde tuve que beber más de un litro de agua. Le pedí a Pablo que siguiera por mí y disfrutara de lo que yo no iba a poder vivir durante los 10 kilómetros que quedaban. Yo cogía el coche de la organización y Jesús me llevaba a línea de meta para esperarle…

Trail Galaica de Boborás

Los últimos 10 kilómetros

Y como no puedo contaros cómo viví esos últimos kilómetros, será Pablo el que tome hoy los mandos y nos haga un breve resumen de cómo lo vivió él:

Hola, soy Pablo y os voy a contar cómo fueron los siguientes 10 kilómetros del trail nocturno de Boborás:

Tras llegar al primer avituallamiento e intentarlo por activa y por pasiva, Irene no pudo seguir más, algo fallaba y dejándola ya en buenas manos me confió a mí la tarea de disfrutar por los dos del resto de la carrera.

Trail galaica de boborásNos encontrábamos muy retrasados , y tras el parón en el avituallamiento perdí bastante el ritmo de carrera, así que en cuanto rellené las botellas de agua y me bebí un vaso de isotónica me lancé al monte a toda pastilla para intentar ir alcanzando al grueso del grupo. A los pocos metros dejé atrás el avituallamiento y me quedé completamente solo, corriendo por el monte, a oscuras, sin un solo ruido alrededor… fue el mejor momento de la carrera, no se veía absolutamente nada más que lo que alumbraba el frontal y de vez en cuando algún coche en la lejanía de otras laderas. Las sensaciones eran buenísimas, la carrera transcurría casi toda por pistas lo suficientemente anchas y limpias como para que el hecho de correr por montaña de noche no resultase demasiado arriesgado, pudiendo darle velocidad a las piernas sin miedo a acabar colina abajo o metido en algún río.

Las cuestas estaban ahí pero no sé si fue el hecho de ir tan pendiente del suelo para no tropezar, o que el desnivel nunca era muy pronunciado, pero la verdad es que no se notaba como un trail duro, en todo momento se podía correr y las piernas no colapsaban en las cuestas tanto como lo habitual en este tipo de pruebas.

Llegando al tramo final de la carrera, y tras bajar un cortafuegos (divertidísimo) bastante técnico nos metimos en una zona donde el terreno era irregular y transcurría cerca de lo que se intuía un río. Mi frontal empezaba a pedir cambio de baterías y el ritmo bajó, pero la diversión se mantenía, esquivando agujeros, ramas y raíces a la vez que se trataba de mantener un ritmo vivo en las piernas.

Una vez salimos de ese tramo tocaba una última subida y llegada a meta espectacular, con unos arcos luminosos de colores y los compañeros aplaudiendo y disfrutando de ese ambiente tan “familiar” que se crea en este tipo de carreras.

En resumen para mí, la carrera fue una experiencia completamente diferente, es un trail con una belleza distinta a los demás, ya que si normalmente los Trails de montaña se disfrutan a través de la vista, este se disfruta a través de los otros sentidos. ¿Recomendable? ¡¡¡POR SUPUESTO!!!!

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¿Siguientes fechas?

Me temo que las carreras y los trails se han acabado para mí durante una temporada. Puede que un mes o dos pero toca descansar y dejar un poco de lado competir en favor de trotar a #miritmoSlow y disfrutar también de la natación en el mar y aprender por fin a pedalear con calas. ¿Lo conseguiré? Veremos…

¡Gracias por leer! 😉

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